jueves, 19 de noviembre de 2009
martes, 17 de noviembre de 2009
(Postigo y yo) Por un par nalgas.
El interés por la mantener la “guerra contra el narcotráfico” queda nuevamente patentizado con el llamado “presupuesto de guerra”. Esto no fuera una estrategia vituperable si los resultados fuesen evidentes, pero sobre todo, si se acompañara de un proyecto integral que incluyera acciones de mediano y largo plazos. La promoción del escándalo como estrategia de legitimidad ha sido asumida como el somnífero social a través del cual la sociedad navega en compañía de la miopía, la pasividad, la lástima, el escarnio y la ludopatía, todas fomentadas estratégicamente por la mercadotecnia mediática y aprovechada por los mediocres paladines del sistema.
Sin pretensiones de defensa ni en alusión concreta, los jóvenes y niños que se convierten de la noche a la mañana en asesinos, narcotraficantes, drogadictos o estadística de de muerte ¿habrán tenido otra opción para entretenerse? ¿Habrán encontrado o contado con otra actividad para pasarla “curada”? ¿Existen alternativas de entretenimiento que respondan a sus intereses? ¿Contarán con los códigos para la comprensión o apreciación de manifestaciones artísticas y culturales diferentes a los que ofrece la televisión abierta? ¿Encontrarán opciones en las instituciones públicas (escuelas, centros culturales, teatros, foros, etc.)?
Sólo por mencionar uno de los aspectos que debieran incluirse en la integralidad del proyecto de nación y que por el contrario es producto de un menosprecio de la derecha y sus esbirros priistas, tenemos que el sector cultural se ha convertido en una actividad complementaria, altruista y autogestora; por si alguna institución pública de fomento de la cultura tuviera en sus metas reales el impulso de esta importantísima actividad social, de acuerdo con el “presupuesto de guerra” que se ejercerá el próximo año, por el momento deberán seguir sobreviviendo a través de la administración de su gasto corriente; el impulso, el apoyo y la operatividad de proyectos culturales novedosos serán actividades que deberán esperar.
En la ciudad podemos observar en lugares muy específicos -pero con acceso limitado y no por criterios de VIP-, con regularidad muchos o pocos (según el ojo de quien observe) proyectos, eventos, obras, exposiciones, foros, ferias o conciertos culturales públicos, pero menos, mucho menos, es la cantidad de asistentes que acuden al llamado. Desde posiciones memas se puede acusar a la organización, a la difusión o a la calidad de los artistas de la exigua asistencia. Sin embargo, no debemos olvidar que el arte y la cultura, además de ser un componente cotidiano, es una manifestación socialmente construida.
Cuando en la realidad, la caída, la afectación o el agregado artificial en cualquier trasero conocido se convierten en asunto de interés público a tal grado que la propia justicia en este país de inmediato voltea preocupada para atender el daño producido al tan “codiciado patrimonio cultural”, la chacota observada en las instituciones es inaceptable; cuando la impartición de la justicia se vuelca a la persecución y captura de los culpables de tan aterradora acción, la descomposición social es contumaz.
Es por muchos conocido el reciente episodio protagonizado por uno más de los productos “artísticos” maquinado en la mercadotecnia televisiva; ese no fuera el acuse, sino la manera expedita en que los “culpables” fueron puestos a disposición de la ley. Mientras que otros tantos: los niños de la Guardería ABC en Hermosillo (junio 2009), los asesinatos de cientos de mujeres en Cd. Juárez, la matanza de Aguas Blancas en Guerrero (junio 1995), las víctimas de la masacre en Acteal en Chiapas (diciembre 1997), la barbarie represiva del sexenio 1972-76, la masacre en Tlatelolco (octubre 1968) entre tantos otros no tan conocidos que esperan justicia verdadera como la recibida por aquel par de nalgas en franca descomposición.
Sin pretensiones de defensa ni en alusión concreta, los jóvenes y niños que se convierten de la noche a la mañana en asesinos, narcotraficantes, drogadictos o estadística de de muerte ¿habrán tenido otra opción para entretenerse? ¿Habrán encontrado o contado con otra actividad para pasarla “curada”? ¿Existen alternativas de entretenimiento que respondan a sus intereses? ¿Contarán con los códigos para la comprensión o apreciación de manifestaciones artísticas y culturales diferentes a los que ofrece la televisión abierta? ¿Encontrarán opciones en las instituciones públicas (escuelas, centros culturales, teatros, foros, etc.)?
Sólo por mencionar uno de los aspectos que debieran incluirse en la integralidad del proyecto de nación y que por el contrario es producto de un menosprecio de la derecha y sus esbirros priistas, tenemos que el sector cultural se ha convertido en una actividad complementaria, altruista y autogestora; por si alguna institución pública de fomento de la cultura tuviera en sus metas reales el impulso de esta importantísima actividad social, de acuerdo con el “presupuesto de guerra” que se ejercerá el próximo año, por el momento deberán seguir sobreviviendo a través de la administración de su gasto corriente; el impulso, el apoyo y la operatividad de proyectos culturales novedosos serán actividades que deberán esperar.
En la ciudad podemos observar en lugares muy específicos -pero con acceso limitado y no por criterios de VIP-, con regularidad muchos o pocos (según el ojo de quien observe) proyectos, eventos, obras, exposiciones, foros, ferias o conciertos culturales públicos, pero menos, mucho menos, es la cantidad de asistentes que acuden al llamado. Desde posiciones memas se puede acusar a la organización, a la difusión o a la calidad de los artistas de la exigua asistencia. Sin embargo, no debemos olvidar que el arte y la cultura, además de ser un componente cotidiano, es una manifestación socialmente construida.
Cuando en la realidad, la caída, la afectación o el agregado artificial en cualquier trasero conocido se convierten en asunto de interés público a tal grado que la propia justicia en este país de inmediato voltea preocupada para atender el daño producido al tan “codiciado patrimonio cultural”, la chacota observada en las instituciones es inaceptable; cuando la impartición de la justicia se vuelca a la persecución y captura de los culpables de tan aterradora acción, la descomposición social es contumaz.
Es por muchos conocido el reciente episodio protagonizado por uno más de los productos “artísticos” maquinado en la mercadotecnia televisiva; ese no fuera el acuse, sino la manera expedita en que los “culpables” fueron puestos a disposición de la ley. Mientras que otros tantos: los niños de la Guardería ABC en Hermosillo (junio 2009), los asesinatos de cientos de mujeres en Cd. Juárez, la matanza de Aguas Blancas en Guerrero (junio 1995), las víctimas de la masacre en Acteal en Chiapas (diciembre 1997), la barbarie represiva del sexenio 1972-76, la masacre en Tlatelolco (octubre 1968) entre tantos otros no tan conocidos que esperan justicia verdadera como la recibida por aquel par de nalgas en franca descomposición.
Publicado en el Frontera 17 noviembre del 2009
domingo, 8 de noviembre de 2009
Limpia tus ojos.
¿Qué es lo bendito? Sin desearlo pero pensándolo y, peor aún, escribiéndolo la tangente de la mojigatería se lleva mi primer idea. Por suerte, y con el punto, la idea que no alcanza a ser respuesta se cubre por completo con la única acepción razonable que le encuentro: las formas de decirte a ti mismo que el aliento sigue ahí desde que el camino se torció y al percibirlo el vidrio de tu ventana debiera desempañarse, pero el vaho que observas está más cerca de lo que quisieras.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
(Postigo y yo) Hasta que la muerte los separe...
“En las buenas y en las malas; en lo próspero y en lo adverso…” “uno y el otro se deben y tendrán respeto, diferencia, fidelidad, confianza y ternura, y ambos procurarán que lo que el uno no esperaba del otro. […] Ambos deben prudenciar y atenuar sus faltas”. Desde la promulgación de la Constitución política de 1917 ha habido una evolución paralela e irregular entre el papel del Poder Ejecutivo y el Legislativo en el debate y la formulación de las leyes económicas, si ésta evolución se explicara con los principios arriba mencionados -de matrimoniarse pues-, el panorama que nos espera en el escenario nacional, es más de lo mismo, e inclusive, tantito peor.
En cualquier buen matrimonio –dicen los que saben. “Este es el único medio moral de […] suplir las imperfecciones del individuo”. La condición eminente es la coincidencia en un sublime propósito. Pero cuando los compromisos están contraídos entre varios intereses, los avatares serán la razón sin acuerdos. Es decir, el “hoy por ti mañana por mí” se convertirá en la pauta de la relación, la mentira o el engaño serán la constante.
Las evidencias en México demuestran cómo los miembros de grupos, asociaciones, clanes, consorcios, grupúsculos, cofradías, (sindicatos, instituciones, partidos políticos, empresas, iglesias, organizaciones criminales) se han distribuido las riquezas, las oportunidades y el territorio nacionales. Empero a diferencia de dos de las constantes básicas presentes entre los miembros de los compromisos bien habidos: el diálogo y la confianza, en la vida “pública” la contraparte es la opacidad y el escamoteo.
Los acuerdos entre el SNTE y el calderonismo, a partir del cual se ha venido vituperando los resultados en materia de fortalezas cognitivas en estudiantes y maestros, son una evidencia de pago de intereses. Así la disminución constante del presupuesto asignado a esa materia encuentra sus justificaciones en los resultados. A pesar de que la Ley General de Educación establece que no se le podrá asignar a este rubro una cantidad menor al 8% del PIB el gobierno calderonista ha venido reduciéndolo, con el beneplácito del Sindicato y de los miembros del Congreso de la Unión. Una situación similar ocurrió hace apenas unos meses cuando el Sindicato (Stprm) poco contrapeso significó de frente a las intenciones del gobierno federal por “fortalecer la industria petrolera”. Sólo hay que recordar que el liderzuelo petrolero actual, es producto del “quinazo” (destitución del líder petrolero Hernández Galicia, alias “La Quina”). La designación de Romero Deschamps tenía la condición de sumisión, por lo que el compromiso firmado entre las camarillas prianistas se está cumpliendo fielmente; hay que recordar el incremento salarial del 22% que se acordó en la reciente revisión del contrato colectivo de trabajo entre el Stprm y Pemex.
El capítulo de la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación 2010 se está escribiendo en la misma opacidad. Mientras los reflectores se enfocan hacia el liderzuelo sindical del SME y la cohorte de Fecal (Lozano Alarcón, Georgina Kessel, Agustín Cartens...) estos últimos aprovechan la comparsa de los medios quienes también buscan su propios beneficios en el asunto. De aprobarse tal escarnio la Suprema Corte de Justicia, los miembros del Congreso de la Unión y la PGR, en particular, los ineptos funcionarios públicos que las componen recibirán mejores y mayores prestaciones. El llamado incremento en gasto corriente sigue siendo una burla para la población que continua en la miseria. Muy lejos quedó el interés o sublime propósito de la convivencia respetuosa y tolerante. Todos siguen sacándole leña al árbol caído, y nadie se preocupa por sacar al buey de la barranca, así este matrimonio continuará “hasta que la muerte los separe…”
Publicado en el Periódico Frontera 20 de noviembre del 2009
En cualquier buen matrimonio –dicen los que saben. “Este es el único medio moral de […] suplir las imperfecciones del individuo”. La condición eminente es la coincidencia en un sublime propósito. Pero cuando los compromisos están contraídos entre varios intereses, los avatares serán la razón sin acuerdos. Es decir, el “hoy por ti mañana por mí” se convertirá en la pauta de la relación, la mentira o el engaño serán la constante.
Las evidencias en México demuestran cómo los miembros de grupos, asociaciones, clanes, consorcios, grupúsculos, cofradías, (sindicatos, instituciones, partidos políticos, empresas, iglesias, organizaciones criminales) se han distribuido las riquezas, las oportunidades y el territorio nacionales. Empero a diferencia de dos de las constantes básicas presentes entre los miembros de los compromisos bien habidos: el diálogo y la confianza, en la vida “pública” la contraparte es la opacidad y el escamoteo.
Los acuerdos entre el SNTE y el calderonismo, a partir del cual se ha venido vituperando los resultados en materia de fortalezas cognitivas en estudiantes y maestros, son una evidencia de pago de intereses. Así la disminución constante del presupuesto asignado a esa materia encuentra sus justificaciones en los resultados. A pesar de que la Ley General de Educación establece que no se le podrá asignar a este rubro una cantidad menor al 8% del PIB el gobierno calderonista ha venido reduciéndolo, con el beneplácito del Sindicato y de los miembros del Congreso de la Unión. Una situación similar ocurrió hace apenas unos meses cuando el Sindicato (Stprm) poco contrapeso significó de frente a las intenciones del gobierno federal por “fortalecer la industria petrolera”. Sólo hay que recordar que el liderzuelo petrolero actual, es producto del “quinazo” (destitución del líder petrolero Hernández Galicia, alias “La Quina”). La designación de Romero Deschamps tenía la condición de sumisión, por lo que el compromiso firmado entre las camarillas prianistas se está cumpliendo fielmente; hay que recordar el incremento salarial del 22% que se acordó en la reciente revisión del contrato colectivo de trabajo entre el Stprm y Pemex.
El capítulo de la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación 2010 se está escribiendo en la misma opacidad. Mientras los reflectores se enfocan hacia el liderzuelo sindical del SME y la cohorte de Fecal (Lozano Alarcón, Georgina Kessel, Agustín Cartens...) estos últimos aprovechan la comparsa de los medios quienes también buscan su propios beneficios en el asunto. De aprobarse tal escarnio la Suprema Corte de Justicia, los miembros del Congreso de la Unión y la PGR, en particular, los ineptos funcionarios públicos que las componen recibirán mejores y mayores prestaciones. El llamado incremento en gasto corriente sigue siendo una burla para la población que continua en la miseria. Muy lejos quedó el interés o sublime propósito de la convivencia respetuosa y tolerante. Todos siguen sacándole leña al árbol caído, y nadie se preocupa por sacar al buey de la barranca, así este matrimonio continuará “hasta que la muerte los separe…”
Publicado en el Periódico Frontera 20 de noviembre del 2009
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