miércoles, 26 de mayo de 2010

El país de las escondidillas (Postigo y yo)

El esconderite o las escondecucas ha sido una forma en que los niños de la mayoría de los pueblos han desarrollados procesos de socialización e interacción. Las reglas muy simples: Los participantes buscarán un lugar donde esconderse, entre ellos seleccionarán una piedra, un poste o un árbol como el punto de “salvación”. Uno de los participantes será el encargado de encontrar, después del canto de una cuenta numérica, al resto de los niños. La selección de los mejores lugares para no ser encontrados puede garantizar el triunfo.

Una variante de aquel juego se percibe desde hace tiempo en el escenario nacional. Así, se observa como el esconder evidencia; tirar la piedra y ocultar la mano; perder el rumbo y omitir los procedimientos; disimular realidades por grotescas y ofensivas, son unas y otras parte del decálogo de la práctica de la cotidianeidad pública y privada. Se pudiesen contar tantas historias oprobiosas y absurdas para la inteligencia popular. Sin embargo, sólo mencionaremos algunas evidencias de esta parodia.

El resultado del caso de la niña Paullete quien increíblemente se perdió o se escondió su cuerpo en un pequeño espacio de su propia cama, lugar donde muere de abandono lleva, al remedo del gobierno de Peña Nieto, después de nueve días a declarar que Paullete Gebara Farah murió por “accidente”.

Mientras aquello se declara, Felipe Calderón también hace lo propio. Fecal esconde su sumisión detrás de los aplausos recibidos en el Capitolio de los Estados Unidos; en su “bravucona” declaración en contra de la Ley racista de Arizona, cuando menos de 48 horas después declara a través de la secretaria de relaciones exteriores Patricia Espinoza que el gobierno mexicano rechaza el boicot económico propuesto por particulares hacia el estado de Arizona. Calderón seguramente olvidó que los particulares son por lo menos descendientes de mexicanos; muchos de ellos tienen madre o padre mexicano, pero nacieron en EUA. Fecal, esconde a través de su desmemoria que en ese momento y durante la guardia de honor que realizó frente a la Tumba del Soldado Desconocido en Arlington, Virginia, EUA, que él mismo ha sido incapaz de poner un pie en el Congreso de su propio país. En sintesis, Calderón ha ocultado el respeto que se merece cualquier ser humano por el hecho de serlo, escondiendo los efectos de la xenofobia de la que son objeto miles de mexicanos radicados en Arizona. Se omite que la muerte de emigrantes en el desierto fronterizo junto con las "bajas" de civiles en su guerra contra el crimen organizado; declarando, que esos resultados son simplemente daños colaterales.

En la búsqueda frenética por posicionar su extraviada legitimidad Calderón, a través del uso inapropiado de las fuerzas castrenses, comenzó una “guerra” que no ha presentado mejores resultados que la pérdida de los espacios de convivencia y el incremento del miedo a la muerte entre cada vez más ciudadanos en todo el país.

El presidente del empleo esconde también su falla en la conducción de la política en la mayoría de los rubros que debiesen servir para mantener arraigados a los 750,000 emigrantes anualmente expulsados de sus propias tierras por falta de oportunidades.

En otra escena de la parodia, la búsqueda suspendida para dar con el paradero o escondrijo de Fernández de Cevallos, no debiera sorprendernos cuando esa práctica de omisión o desatención es la constante en las instancias encargadas de la procuración de justicia en nuestro país. Sin embargo, en otro caso, la justicia se mantuvo inmutable como en el asesinato imprudencial –irresponsable- cometido por la heredera del rokero mexicano Alex Lora. No son pocos los casos en que la justicia da carpetazo a este tipo de homicidios, sin embargo, para su “fortuna” ser hija de quien es, colocó a la embriagada hija de los Lora tras las rejas, haciéndose de esta manera “justicia” sin consideraciones de ningún tipo. Ya tendrá el rokero de México razón o fuente de inspiración para cantar entre algunos de los que no pudieron o no tuvieron para esconderse en otro lugar que el penal de Santa Martha. En contrapelo al caso de Celia Lora, la descarada declaración de la PGR para no continuar con las pesquisas en el caso de Fernández sólo es una demostración más del desorden y del vacío de poder con que se inauguró, continua y, seguramente, concluirá, la administración federal panista.

Lo cierto es que no siendo un juego, la realidad social, política y económica en México también se acompaña de una desesperanza aferrada a los labios y las uñas de quien hoy mismo estará decidiendo aferrarse a una piedra, un poste, un árbol para volver a intentarlo, no importando las pérdidas o ser “descubierto” al fin y al cabo la justicia duerme en el país de las escondidillas.

Publicado en Frontera el 25 de mayo del 2010.

viernes, 14 de mayo de 2010

Apocalipsis: El quinto jinete (Postigo y yo)

Fecal es esclavo de sus propias mentiras cuando señala que su política televisiva ha repercutido favorablemente en la vida de los mexicanos y en la conducción de la economía.

Calderón oculta en sus discursos jactanciosos, empero, que la corporatocracia es quien ha señalado desde hace décadas la política económica del gobierno y esto no es conspiración ni elucubraciones sino simple conjunto de evidencias que en la práctica hacen ver cómo las grandes corporaciones empresariales y oligárquicas priorizan la maximización de los beneficios sobre los costes sociales y ambientales.

Por señalar la lógica evidente desde la cual se reproduce el axioma anterior se conoce la medida de cómo los gobiernos entreguistas neoliberales asumen el endeudamiento externo como alternativa para atemperar las crisis recurrentes provocadas por ellos mismos.

En aquel marco, los empresarios del campo y la fábrica, los productores de insumos y bienes terminados o intermedios se encuentran hundidos en un escenario de apertura comercial apresurada que los obligó a acceder al crédito como una opción ofrecida perversamente por las grandes financieras para obtener el control absoluto de los mercados. Esta opción en el mediano plazo significó un mausoleo empresarial manifiesto en el cierre de innumerables micros y pequeñas empresas, así como en la pérdida de empleos en todo el territorio.

La corrupción y malversación de fondos en manos de altos funcionarios y de los grandes corporativos llevó al país a aceptar las condiciones externas para solventar el endeudamiento eufemicamente llamado “políticas de ajuste estructural”: devaluación de la moneda, recortes en el financiamiento de los programas sociales (salud, vivienda y educación), y privatización de las empresas públicas, entre otros mandatos.

La caída del valor del peso, por ejemplo, significa una opción a través de la cual las grandes corporaciones obtienen (compran) los recursos a precios mucho menores de los reales (sendo favor les hacemos vendiéndoles más barato aquellos recursos que de por sí son producidos a costos elevados y en cantidades insuficientes). La desatención Estatal en los programas sociales significa dejar en la orfandad y comprometer el bienestar y la integridad de la sociedad a la “mano invisible” de un mercado que ha profundizado los niveles de miseria. No hay que sorprenderse entonces de los resultados actuales presentes en el tejido social: jóvenes desempleados, trabajadores explotados, campesinos olvidados, mujeres violentadas, niños enfermos, etcétera.

En este escenario de vacío y desinterés de la política de Estado con sus responsabilidades básicas, se abre la posibilidad para que los sistemas socialmente necesarios sean adquiridos, administrados y regulados por la iniciativa privada; es decir, la privatización de las telecomunicaciones, de los caminos, de los puentes, de los puertos, de la producción de insumos, de la educación, de pensiones o de salud son polvos de centenarios lodazales que de forma permanente o cíclica salpican a los borrados de siempre.

Se equivoca el usurpador de Los Pinos cuando alardea que su gobierno no sólo venció a cuatro jinetes del apocalipsis a quienes relaciona con el virus de la influenza, la crisis financiera, la guerra contra el narco y la sequia; sino también a un quinto charro identificado con la caída en los precios del petróleo.

Sin embargo, en el libro del Apocalipsis la duda cabe, cosa contraria a los resultados provocados por la atropellada cabalgata emprendida por “el hijo desobediente” sobre la mayoría de los mexicanos pues desde diferentes posiciones Fecal ha traído consigo lo que ahora endilga a la mitología cristiana: Peste, Hambre, Guerra y Muerte.
Publicado en el Periódico Frontera 11 de mayo del 2010

jueves, 6 de mayo de 2010

Efervescencia del hartazgo Reloeded (Postigo y yo)

Insensibilidad, narcotráfico, pobreza sin freno, falta de oportunidades, educación deficiente, corrupción, ilegalidad, impunidad, estos son sólo algunos de los asuntos que anestesian la evolución social; aparentemente sólo delirada por unos cuantos, pero, eso sí discursiva en tantos otros. Lo cierto es que todos ellos adolecen de lógicas públicas o colectivas que las extirpen del tejido social. Desde hace una semana la “preocupación oficial” por la Ley anti-inmigrante que ha sido pronunciada en Arizona ha colmado de declaraciones y pronunciamientos tan vacíos de lógica como la misma política calderonista.

¿Cuál es la estrategia política mexicana en el rubro de “paisanos emigrados”? ¿Cuáles son las acciones concretas en materia de atención consular de los miles de connacionales radicados en Arizona? ¿Cuál es la atención que le otorgará el gobierno mexicano a los cientos de hombres y mujeres que han perdido su fuente de trabajo en aquel estado norteamericano? ¿Cómo sacará a los cientos de inmigrantes que hoy se encuentran encerrados en sus propios hogares por temor a ser detenidos? ¿Cómo se atenderán las condiciones de familias desmembradas en aquel estado porque sus padres han sido “acusados” de criminales por no poseer residencia legal empero sí haber engendrado hijos en aquellas tierras? ¿Cómo se evitará que hoy mismo y durante los próximos meses otros cientos de miles de paisanos “expulsados” de sus tierras en cualquier estado de México intenten cruzar hacia los estados unidos por el único espacio “libre” que les ha dejado la “Border Patrol” sin vigilancia extrema: El desierto?

No me detendré en figurar presunciones de respuestas. Sólo pretendo acompañar la importuna fantasmagoría que resulta compartir impresiones de la realidad que entreteje los avíos y desviaciones que colisionan en lugares simultáneos como las fronteras.

Estas líneas son sólo estímulos íntimos para insistir en un espacio que persiste en vaciarse en la miopía y la apatía, más allá de las fronteras auto creadas e imaginadas y satelitalmente vigiladas México y Tijuana son hoy territorios de iletrados hambrientos de insumos exportados y pirataje. Sean también hoy las fronteras reales erigidas en la línea asunto insubstancial cuando de deseos compartidos se trate.

Las demandas efervescentes son fuente de creatividad que da libertad a los recuerdos y a las fantasías que recreadas replantean un diálogo. Aunque de cierto es que mucho tenemos que rehacer por romper la inercia y el escepticismo del pasado inmediato en el que nacimos, del irritante hoy y del mañana desolador. La inconformidad provocada por ver, oler o percibir el tufo perpetuo a perro muerto que rodea a muchos de los asuntos cotidianos, revive el hartazgo con las declaraciones oficiales. Esta efervescencia debe ser el adjetivo que no dé tregua al aire que insiste en convertirse en ambiente.

Fueron los propios paisanos quienes dieron muestra de su fuerza a través del levantamiento de sus voces en contra del hastío por el desprecio del que han sido objetos. El fin de semana cientos de miles de ciudadanos norteamericanos hijos muchos, muchísimos de ellos de inmigrantes ilegales mexicanos demandaron respeto a su condición de vida. Mientras en México seguimos leyendo y escuchando de Fecal y sus esbirros una perorata cantinflesca, absurda e irresponsable, que omite, en los hechos la implementación de acciones concretas para detener lo que ocurre no sólo en Arizona sino en cualquier lugar donde cualquier mexicano se encuentre.

Hagamos pues del eco de aquellos que nos insisten en la leída, el puente de concreto sobre el que transite la imagen y efectos que insiste en la destrucción de la condición humana, no con el morbo del espectáculo lúdico de la miseria enternecedora sino como un acuse desde el cual los suspiros sean la esperanza demandante de acción en contra del hartazgo.

Periódico Frontera 4 de mayo del 2010