miércoles, 17 de diciembre de 2008

Postigo y yo (2da semana de dic.)

El mundo fue y será una…




Así comienza uno de las condenas firmes y sin paliativos que esgrimía hace más de 70 años el llamado Discepolín enfatizando así las llagas de una Argentina que parece cambiar de nombre por un México lindo y querido. “Siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos […] vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo todos manoseaos…”

Las huellas dactilares dejadas por Felipe Calderón a su paso por Nacional Financiera (Nafin) y Petróleos Mexicanos (Pemex); todavía lucen frescas a la vista del recuerdo ciudadano cuando, en la primera institución, clavó “las manos limpias” sobre dinero ajeno al autoaprobarse un préstamo millonario a todas luces ilegal y antiético que meses después, ya como secretario de energía del trastornado foxismo volvió a sonsacar sus picaras flaquezas o costumbres amparando las documentalmente comprobados “arreglos” empresariales de su entrañable correligionario Juan Camilo Mouriño…

“si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición…” No hay alusión alguna, sólo recuerdos extraviados de aquel tango…

Desde luego en la ficha del señor Calderón no aparecen, periodísticamente hablando, más acusaciones a las antes señaladas porque fuera de los empleos en Nafinsa y Pemex el michoacano jamás disfrutó de un hueso de tan caldoso tuétano salvo haberse desenvuelto en las torcidas vísceras del Congreso de la Unión y del aparato burocrático del partido (PAN).

Precisamente por el borrascoso proceder de Calderón con relación a lo que debió haber sido insospechada probidad para custodiar, usar y transparentar los recursos públicos tanto indignan como amargan los cínicos desplantes del inquilino colado en Los Pinos cuando exaltado, satisfecho y entonado con la argucia festiva de saberse políticamente sobreviviente (dos años) de su timadora imposición; reunió bajo una carpa rigurosamente resguardado por el ejército a los grupúsculos opulentos y a la clase política, lambiscona de siempre para informarles sobre la puesta en marcha de un programa que la gerencia a su cargo decretó en relación a la transparencia y rendición de cuentas que deberán predominar en la fusión y en la administración pública federal.

Los tangos de Discepolín acusan la codicia y el desamparo de la argentina de ayer. El México de hoy nos presenta una campaña a favor de la Transparencia a la información pública, transparencia que termina siendo parcial y manipulada en conveniencia del grupo en el poder; rendición de cuentas que termina siendo una algarabía que omite con la espectacularidad de la mercadotecnia radial y televisiva los magros y no pocos nulos resultados en materia de aspectos sustantivos de la vida diaria.

Así, el miedo de salir de casa, la inseguridad pública, la falta de oportunidades, el cierre de empresas, la pérdida de empleo, la violación de los derechos humanos, los robos, el secuestro, los levantones, el asesinato; en síntesis la angustia y la muerte en México imponen la ley. Una conclusión que subraya la desconfianza de que el Estado en manos de quienes presumen su limpieza pueda convertirse en garante de la convivencia entre los mexicanos.

En cualquier lugar del país se observan con tanta facilidad que lastiman las terribles evidencias de los aspectos arriba señalados. Evidencias que pretenden ser omitidas en una descarada campaña mediática que resulta “un atropello a la razón” como lo plantó Enrique Santos Discépolo en su conocido tango “Cambalache”. La burbuja de engaño y omisión no puede adjetivarse correctamente en estas líneas porque el diccionario no presenta definiciones para el conjunto de atrocidades que unos y otros de quienes deambulamos y sobrevivimos por el laberíntico engranaje nacional lamentamos que siga ocurriendo y no haya argumento o planteamiento oficial alguno que denote un dejo de interés… “hoy resulta que es lo mismo ser derecho [¿o de derecha?] que traidor.
(Publicado en el diario Frontera, Tijuana, B.C.)

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Postigo y yo (septiembre).

Los resúmenes del ya merito...




Las prácticas políticas por todos lados demuestran la amnesia y estrechez intelectual de una realidad que avanza hacia una frontera de muerte de manera acrítica, quizá vestigio de una ruina retórica de la que emprenderemos una reconstrucción (visión optimista), o producto de su desorientación ética (visión pesimista). Como resultado en México muchos viven esperando la torta, la gorra, el cheque, la beca, el préstamo, el contrato, la calificación aprobatoria, la recomendación, la concesión de una obra pública, la generosidad del Estado, la orientación del patrón, las indicaciones del profesor, las ordenes del jefe, la atención del extranjero.

La tiranía de lo fugaz se refleja en la cotidianeidad de ciudadanos conformes, y como consecuencia u origen un sistema cultural basado en las relaciones y no en el mérito; en el apellido y no en el grado; donde se llega a los puestos de responsabilidad no por el profesionalismo y las competencias, sino por la recompensa a la lealtad y la complicidad, en síntesis el comportamiento clientelar que induce patrones de conducta. La desigualdad se hace costumbre y cultura benéfica para las clases dominantes, así se construye una amnesia, convertida en conducta política y del Estado.

Cierto es que lo anterior tiene que ver con una cuestión histórica, cultural profunda que no se alcanza a desenredar en estas líneas. Lo cierto es que algunos elementos de origen se encuentran en las propias manos extendidas que esperan la dadiva del poderoso o las indicaciones del camino. La justificación no es sólo culpa unipersonal, sobre todo cuando coexisten sistemas político y educativo que sirven a los intereses cortoplacistas de sus lideres.

Así, el Banco Interamericano de Desarrollo “encuentra” que en México el hijo de un obrero tiene sólo el 10% de posibilidades de convertirse en profesionista; y el INEGI que de cada 10 mexicanos en edad de ingresar a la universidad sólo 2 están en ella, y de los 8 restantes otros dos se encuentren en EUA. En parcial resumen, cada vez más migrantes ilegales, profesionistas-chóferes, jardineros-con bachillerato, amas de casa que cuelgan el título universitario que se enmaraña con las esperanzas de movilidad social.

La opción para muchos resulta en la pretensión de convertirse en cómplices de la misma condición criticada, reconciliándose con la estructura del poder y convirtiéndose “dichosamente” en lo que Gramsci llamó intelectuales orgánicos, recibiendo así con gusto las ignominiosas prebendas por su alineación. En triple resumen, clases subalternas que aspiran al poder y se convierten en herramientas para expresar los intereses y aspiraciones de los grupos hegemónicos en forma polarizada y contradictoria, lo que los convierte en tristes y desacreditados bur(r)rócratas, o en lo que Nizan llamó perros guardianes del orden burgués.

Cada vez más se piensa en los mexicanos como miembros de una pirámide social, construida desde la colonia, educados en la sumisión en un temor reverencial al gobierno con una capacidad para hincarse y resignarse, mexicanos que continúan llorando con Pedro Infante por la muerte del torito y compadeciéndose de la entereza ante la adversidad sentimientos que junto con las ludopatías son reproducidos en la TV mexicana, en donde gana y se celebra a quien es capaz de conmover más a la audiencia a través de provocar mayor compasión o ridículo.

En interminables resúmenes, hoy es común aceptar la existencia de trabajadores mal pagados porque sus competencias no les permiten exigir una mayor retribución, jóvenes y niños que abandonan la escuela porque estar ahí no tiene sentido, ancianos que ven su jubilación como la última parte del camino de un viacrusis del que nadie reniega so pena de ver cerradas las puertas de un cielo que los olvidó en vida. Así el resumen cultural es un pago de culpas interminables, unas ajenas otras propias, el escenario donde la malinche no termina de orientar los patrones de conducta, en un país donde los mitos, el pasado, la victimización, justifica los penalties fallados, y el ya merito...

(Publicado en el diario Frontera, Tijuana. B.C.)

Postigo y yo (octubre)

Telerisa.
A dos meses de concluir el 2008, las condiciones económicas en México atraviesan una etapa de incertidumbre que lleva a niveles de preocupación en todos los ordenes de la cotidianeidad, no así en la esfera pública (Gobiernos Federal, estatales y municipales), o en medios de comunicación donde la campaña mediática iniciada hace algunos días invita a que se utilice la “fuerza del corazón y del coraje que nos ha caracterizado como nación para salir de situaciones más difíciles que ésta”. Los argumentos son tan vacíos como el cerebro de los monigotes que repiten (actúan) parlamentos memorizados. En síntesis la recuperación de eventos o momentos históricos terribles en esta caricaturesca campaña recupera etapas de la historia nacional donde los saqueos (crisis económicas, devaluaciones, fuga de capitales…) y las tragedias (inundaciones, epidemias, terremoto del 85…) resultan por todos lados una ofensa a la inteligencia y la memoria nacional.

Las condiciones económicas que se esperan en el corto y mediano plazo no son halagüeñas ni desde la perspectiva internacional y nacional, ni tampoco y sobre todo desde el nivel de todos los días, del bolsillo del empleado, del obrero, de la ama de casa, es decir, desde la administración de los recursos en el nivel doméstico.

La cotidianeidad de la economía (microeconomía) es evidente que poco interesa a la propuesta económica nacional de la suntuaria administración calderonista, que se ha caracterizado por darle continuidad al dispendio de los gobiernos que le precedieron, de lado y sólo en la demagogia se encuentra el interés por la generación de opciones de empleo y el fomento de las condiciones para el crecimiento del ingreso y las condiciones de vida de las familias. Es evidente que en el centro de la propuesta económica se encuentran los intereses empresariales que apoyaron descaradamente la campaña de Fecal, de esta manera los amarres y compromisos “signados” entre ellos ahora cobran su factura.

Así, hoy y ayer saltan las evidencias grotescas del pago de favores. No fue suficiente en los concluidos Foros de la Reforma Energética la discusión y demostración de que la propuesta no significaba otra cosa que la transferencia de la industria petrolera a manos privadas, para que se vuelva a la idea inicial de que en México no se tiene capacidad tecnológica ni humana para ir por el “tesoro escondido en aguas profundas”. En el mismo sentido, la tardía respuesta del gobierno federal –debiera decir las mentiras- que se plantearon, ante la crisis financiera internacional evidencia la falta de sensibilidad de los protagonistas por los intereses y necesidades reales de la población, de los de a pie.

En contra sentido los grandes grupos empresariales (promotores de la campaña de terror contra AMLO) han recibido de manera subrepticia millones y millones de dólares por las “subastas” que ha realizado el Banco de México desde el mes de octubre. No hay que olvidar tampoco el “recate o subsidio” que ha otorgado el gobierno federal a través de Nacional Financiera a grandes consorcios empresariales (Comercial Mexicana: tres mil millones de pesos) aunque la lista de rescatados o subsidiados vía el programa de Garantías aun continua es para Copel, Cemex Soriana: amigos de Calderón.

No importa que expertos del Consejo Nacional de Evaluación recién concluyan que la pobreza alcanza a 78 millones de mexicanos.
(Publicado en el diario Frontera.info, Tijuana, B.C., Mex. )