jueves, 19 de noviembre de 2009
martes, 17 de noviembre de 2009
(Postigo y yo) Por un par nalgas.
Sin pretensiones de defensa ni en alusión concreta, los jóvenes y niños que se convierten de la noche a la mañana en asesinos, narcotraficantes, drogadictos o estadística de de muerte ¿habrán tenido otra opción para entretenerse? ¿Habrán encontrado o contado con otra actividad para pasarla “curada”? ¿Existen alternativas de entretenimiento que respondan a sus intereses? ¿Contarán con los códigos para la comprensión o apreciación de manifestaciones artísticas y culturales diferentes a los que ofrece la televisión abierta? ¿Encontrarán opciones en las instituciones públicas (escuelas, centros culturales, teatros, foros, etc.)?
Sólo por mencionar uno de los aspectos que debieran incluirse en la integralidad del proyecto de nación y que por el contrario es producto de un menosprecio de la derecha y sus esbirros priistas, tenemos que el sector cultural se ha convertido en una actividad complementaria, altruista y autogestora; por si alguna institución pública de fomento de la cultura tuviera en sus metas reales el impulso de esta importantísima actividad social, de acuerdo con el “presupuesto de guerra” que se ejercerá el próximo año, por el momento deberán seguir sobreviviendo a través de la administración de su gasto corriente; el impulso, el apoyo y la operatividad de proyectos culturales novedosos serán actividades que deberán esperar.
En la ciudad podemos observar en lugares muy específicos -pero con acceso limitado y no por criterios de VIP-, con regularidad muchos o pocos (según el ojo de quien observe) proyectos, eventos, obras, exposiciones, foros, ferias o conciertos culturales públicos, pero menos, mucho menos, es la cantidad de asistentes que acuden al llamado. Desde posiciones memas se puede acusar a la organización, a la difusión o a la calidad de los artistas de la exigua asistencia. Sin embargo, no debemos olvidar que el arte y la cultura, además de ser un componente cotidiano, es una manifestación socialmente construida.
Cuando en la realidad, la caída, la afectación o el agregado artificial en cualquier trasero conocido se convierten en asunto de interés público a tal grado que la propia justicia en este país de inmediato voltea preocupada para atender el daño producido al tan “codiciado patrimonio cultural”, la chacota observada en las instituciones es inaceptable; cuando la impartición de la justicia se vuelca a la persecución y captura de los culpables de tan aterradora acción, la descomposición social es contumaz.
Es por muchos conocido el reciente episodio protagonizado por uno más de los productos “artísticos” maquinado en la mercadotecnia televisiva; ese no fuera el acuse, sino la manera expedita en que los “culpables” fueron puestos a disposición de la ley. Mientras que otros tantos: los niños de la Guardería ABC en Hermosillo (junio 2009), los asesinatos de cientos de mujeres en Cd. Juárez, la matanza de Aguas Blancas en Guerrero (junio 1995), las víctimas de la masacre en Acteal en Chiapas (diciembre 1997), la barbarie represiva del sexenio 1972-76, la masacre en Tlatelolco (octubre 1968) entre tantos otros no tan conocidos que esperan justicia verdadera como la recibida por aquel par de nalgas en franca descomposición.
domingo, 8 de noviembre de 2009
Limpia tus ojos.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
(Postigo y yo) Hasta que la muerte los separe...
En cualquier buen matrimonio –dicen los que saben. “Este es el único medio moral de […] suplir las imperfecciones del individuo”. La condición eminente es la coincidencia en un sublime propósito. Pero cuando los compromisos están contraídos entre varios intereses, los avatares serán la razón sin acuerdos. Es decir, el “hoy por ti mañana por mí” se convertirá en la pauta de la relación, la mentira o el engaño serán la constante.
Las evidencias en México demuestran cómo los miembros de grupos, asociaciones, clanes, consorcios, grupúsculos, cofradías, (sindicatos, instituciones, partidos políticos, empresas, iglesias, organizaciones criminales) se han distribuido las riquezas, las oportunidades y el territorio nacionales. Empero a diferencia de dos de las constantes básicas presentes entre los miembros de los compromisos bien habidos: el diálogo y la confianza, en la vida “pública” la contraparte es la opacidad y el escamoteo.
Los acuerdos entre el SNTE y el calderonismo, a partir del cual se ha venido vituperando los resultados en materia de fortalezas cognitivas en estudiantes y maestros, son una evidencia de pago de intereses. Así la disminución constante del presupuesto asignado a esa materia encuentra sus justificaciones en los resultados. A pesar de que la Ley General de Educación establece que no se le podrá asignar a este rubro una cantidad menor al 8% del PIB el gobierno calderonista ha venido reduciéndolo, con el beneplácito del Sindicato y de los miembros del Congreso de la Unión. Una situación similar ocurrió hace apenas unos meses cuando el Sindicato (Stprm) poco contrapeso significó de frente a las intenciones del gobierno federal por “fortalecer la industria petrolera”. Sólo hay que recordar que el liderzuelo petrolero actual, es producto del “quinazo” (destitución del líder petrolero Hernández Galicia, alias “La Quina”). La designación de Romero Deschamps tenía la condición de sumisión, por lo que el compromiso firmado entre las camarillas prianistas se está cumpliendo fielmente; hay que recordar el incremento salarial del 22% que se acordó en la reciente revisión del contrato colectivo de trabajo entre el Stprm y Pemex.
El capítulo de la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación 2010 se está escribiendo en la misma opacidad. Mientras los reflectores se enfocan hacia el liderzuelo sindical del SME y la cohorte de Fecal (Lozano Alarcón, Georgina Kessel, Agustín Cartens...) estos últimos aprovechan la comparsa de los medios quienes también buscan su propios beneficios en el asunto. De aprobarse tal escarnio la Suprema Corte de Justicia, los miembros del Congreso de la Unión y la PGR, en particular, los ineptos funcionarios públicos que las componen recibirán mejores y mayores prestaciones. El llamado incremento en gasto corriente sigue siendo una burla para la población que continua en la miseria. Muy lejos quedó el interés o sublime propósito de la convivencia respetuosa y tolerante. Todos siguen sacándole leña al árbol caído, y nadie se preocupa por sacar al buey de la barranca, así este matrimonio continuará “hasta que la muerte los separe…”
Publicado en el Periódico Frontera 20 de noviembre del 2009
jueves, 30 de julio de 2009
México vs EUA. Día de guardar.
sábado, 18 de abril de 2009
Postigo y yo
La semana pasada inició con la declaratoria de Obama respecto a la deriva en la cual se encuentran las intentonas calderonistas por “atacar” al crimen organizado: Narcotraficantes “independientes”, Sicarios de a 500 dólares, Cárteles en Forbes, Secuestradores express, Policías corruptos, Funcionarios públicos coludidos, Narco juniors de las Lomas de Chapultepec a Playas de Tijuana, traficantes menudistas, “Pobresores” de contagiados… no faltaron mojigatos que reclamaron la “injererencia” extranjera en asuntos internos. ¿De cuándo acá? ¿Por qué no levantaron su voz cuando el TLC, privatización de la banca, Plan Mérida, desaparición de la industria y del campo nacionales, la explotación de migrantes conacionales, cuando el abuso de la IP, ofrecimiento de la industria petrolera nacional a la IP…?
Sin embargo, la cantaleta difundida finge olvidar que la situación esbozada por Obama incluye dimensiones supraterritoriales además de concurrencia de extensiones más especificas que deben ser atendidas empezando por limpiar la casa. Un fenómeno global que se entierra en el espacio local: Glocalización.
En nuestro caso los chóferes de la economía mexicana continuaron aferrándose al decálogo del modelo neoliberal mediante la llamada línea de crédito flexible vendido por los agiotistas del FMI y el BM sin que los Chicago boys repatriados reparen en que a estos lo menos que les importa es el destino de las economías emergentes o ¿acaso han olvidado que en la trastada financiera existe la regla de la suma cero o que los mismos usureros han provocado las catástrofes económicas, sociales y políticas en las economías dependientes? ¿Perdieron la cuenta donde constata que dichos prestamistas se han encargado de imponer opciones que apaciguan momentáneamente los perversos resultados de políticas económicas desarticuladas con las realidades locales a más de no prever la crisis financiera internacional de la época global?
En el anterior estado de cosas en Londres el grupo de los 20 y después de casi tres décadas de ver, vivir y sentir la puesta en práctica de políticas sustentadas del llamado Consenso de Washington (consistente en ciclos donde se devora todo indicio de crecimiento) salta la pregunta ¿Carstens y su jefe sabrán de la necesidad de respetar las capacidades locales sin afán de explotación sino de conservación y apoyo?
La otra decisión recién tomada de canalizar una voluminosa cantidad de dólares para la reactivación de la economía mundial, en particular de las naciones más lastimadas que por si lastimados, son sólo una parte de las decisiones que apuntan hacia un rumbo económico determinante, aunque se venia acusando desde hace muchos años a partir de la crisis actual, prioritaria y contundente se impondrán sobre las naciones dependientes y endeudadas hasta los entresijos (México) una cabal distribución y administración del ingreso y la riqueza a buen tono con la inyección de capital; lo cual conducirá –salvo imprevistos- hasta un punto donde se le ponga un hasta aquí a los paraísos fiscales, al secreto bancario, los altos salarios a ejecutivos y banqueros responsables, de acuerdo al discurso de las más ricos de todos los desmanes financieros habidos y por haber. El reconocimiento de las fallas de la imposición global, en particular de las políticas neoliberales, puede ser el primer paso a la rectificación del rumbo seguido.
Obviamente está por verse si parte de la sensibilización mostrada en la cumbre realizada en Londres, consistente en abogar por la construcción de alternativas de atención a los problemas internacionales hace volver los ojos de los gobiernos locales serviles al dólar (caso México) a las necesidades específicas de los territorios; ya que todo los que estos incluyen debieran ser insumos para la decisión antes que la “ventaja” del intercambio comercial internacional.
lunes, 9 de marzo de 2009
Ella, y sus dos pequeños hijos, patrullan desde que “Dios amanece” las calles del fraccionamiento en procura de un dinero que les permita subsistir. Portadora Ella de un rostro mezcla de resignación, sufrimiento y angustia al observarla con mayor detenimiento no puede, sin embargo, ocultar una barbilla de dientes y boca apretada cuya mirada desde el fondo chispean decisión y coraje.
“Nací –nos platicó- en la serranía de Durango donde crecí pastoreando ganado, trabajando en la siembra, cocinando, cuidando hermanos menores o lavando y planchando (y que) de manera ocasional asistí a una escuela donde aprendí a escribir y leer las escasas letras y números que aun recuerdo.
En aquel presente sin futuro, cumplidos los diecisiete decidí desmontar a la ciudad, en parte a causa del maltrato familiar aunque, principalmente, buscando un apaciguamiento a mi realidad de explotación y marginación extrema en la cual me mantenía a causa de ser pobre, campesina y mujer.
Ya metida entre la gente aprendí muchas cosas que antes ni de chiste pensé existieran, en particular, lo relacionado con la maldad que los humanos guardan en su corazón, pensamiento y acciones cuando con tal de vencer o satisfacer ambiciones anteponen sus bajos instintos por sobre cualquier cosa: despojar, herir, discriminar…
En lo personal, peregriné y rodé aún más pues a mi situación de pobreza agregué carecer de cualquier referente familiar y de cariño conocidos lo que por «definición» me privó del mínimo derecho causado, entre otras razones, por mi condición de género que me hacia descender hasta niveles de insulto, desaire y ultraje. Un terrible descrédito en el empleo, el salario, lo sindical, los partidos, la religión, los dioses y el vecindario.
Sería largo contar en detalle cada una de las virulencias de las que fui objeto en los años que viví y trabajé en la industria maquiladora de Cd. Juárez, no obstante, jamás di un paso atrás en cuanto a rendirme y volver a trepar la sierra cargando y aceptando la derrota, consciente siempre de que eso era mejor que estar en el monte. Al contrario, lejos de ello una noche me adentré hacia los E.U.A. en donde por casi 10 años laboré en un rancho ganadero que, por cierto, me tatuó en la piel y en el alma otras experiencias y nuevas heridas sin dejar de reconocer ¿por qué no? algunas satisfacciones materiales y espirituales pues a estas últimas debo el haber parido dos hijos que me siguen alentando en la difícil batalla por la vida.
¿Mi situación actual? Simplemente por cuestiones conocidas se terminó el trabajo en el rancho y con ello el espacio aislado, discreto y «confortable» de mis recientes y mejores años de existencia. En concreto, obligada volví a una ciudad texana buscando otra oportunidad de trabajo donde por mi carácter de «ilegal» fui detenida y deportada hacia esta frontera de Tijuana para continuar sobreviviendo. Allá quedó uno de mis hijos y mis «sueños»; la esperanza no duerme y me mantiene con ánimo en el trote de estas calles vendiendo Bon Ice de a tres pesos.
¿Qué pienso de todo esto? Muy sencillo: sumando todo el recorrido que como mujer y trabajadora he realizado estoy convencida que he vuelto a mi país igual que como el día en que lo dejé.”
En el marco de las celebraciones por motivo del Día internacional de la mujer, la farsa de la aristocracia burocrática que se pasea en los espacios del Jet Set y que en esta ocasión exagera “celebrar” con eventos relumbrones henchidos de dadivas y discursos frívolos, encontramos esta y otro mar de historias que poco espacio tienen para ser escuchadas y atendidas el resto de los días del año. Así, albergues y calles tijuanenses, reciben a esta y otras mujeres que llegan, pasan y se van sin que nadie, de quienes ahora aparecen en las páginas sociales, les preocupe atender, ni escuchar…
Otros datos:
miércoles, 4 de marzo de 2009
Después de año y medio de haber aparecido las primeras evidencias de la crisis, exceptuando a Fecalandia y sus huéspedes, nadie en el mundo de la razón pone en duda que las economías se encuentran en una vorágine de crisis de dimensiones desastrosas.
Los indicios de esta crisis los observamos los de a pie desde finales del 2007, esta columna ha documentado esta emergencia. En aquel tiempo el sector inmobiliario provocó una desaceleración en la economía norteamericana con sus negativos efectos multiplicadores. Desde cualquier lógica de economía hogareña, tener posibilidades de mejorar la casa es un indicador de buenas condiciones financieras, por el contrario el daño en la gotera del baño, la barda sin pintar, la alacena sin puertas, la chapa caída, son sólo algunas tareas que en época de contracción del bolsillo deben esperar. La disminución de intercambios (compra, venta y construcción de casas) y falta de solvencia para el pago de las amortizaciones en el sector inmobiliario norteamericano, fueron los primeros indicadores de que algo andaba mal.
Los analistas financieros inmediatamente se pusieron en acción instrumentando mecanismos de recuperación de las carteras vencidas, congelación de cuentas y la cancelación de otorgamientos de créditos. Las alternativas, aunque no suficientes para detener el efecto negativo en el resto de los sectores, impidieron una estrepitosa caída del sistema financiero, sin embargo, el daño ya estaba hecho. La administración del espeluznante Bush ya había dado su respectiva estocada a la economía de mercado que había nacido 30 años antes.
En este contexto, lo rescatable de la crisis es la aparente conclusión del predominio del patrón neoliberal. Si lo rescatable es simplemente aparente nos quedamos sólo con un dejo de esperanza que dormita embriagada por el virus de incertidumbre, falta de credibilidad en las instituciones públicas y privadas y la carencia de confianza en quienes las “operan”.
Lo que se presenta con mayor posibilidad que la esperanza endeble antes señalada, es la necesidad de reajustes en los sistemas financieros, otrora independientes; hoy articulados fuertemente en la mayor parte de los territorios del mundo. En la lógica que sustenta estos reajustes se encuentra el daño ocasionado a las “gallinas de los huevos de oro” en lo que se han convertido las economías emergentes (México entre ellas). Es decir, ya no hay mucho que enhuevar ¿o sí?
La definición actual o el neologismo (economías emergentes) que se le asignó a lo que antes se conocía como países en vías de desarrollo y economías periféricas o marginadas, ocultaba el origen, sentido y el fin de este adjetivo. Según la Real Academia de la Lengua Española en su versión en línea, la emergencia es “la acción y efecto de emerger”, aunque también lo es “la situación de peligro o desastre que requiere una acción inmediata”.
Está claro que lo que brotó de los países en desarrollo, fue la podredumbre de sistemas de administración pública y ejercicios de gobierno neoliberales; la corrupción, el narcotráfico, el desempleo, el hambre, la violencia y una larga lista de malestares sociales que también dieron origen a la emergencia de grandes fortunas y complicidades alejadas del beneficio y bienestar nacional.
Las evidencias de esta emergencia han originado en los últimos meses una cantidad importantes de llamados al orden y gritos de auxilio ante el desastre y el peligro de que esto continúe sin orientación alguna. Mal augurio se podría dibujar ante la falta de sensibilidad de los gobiernos actuales para responder responsablemente ante la emergencia en la vida social y económica que estamos padeciendo. Así por decir lo menos y, en un país frijolero como México, el fríjol ha aumentado en casi 50% su costo, lo mismo que el dólar, a pesar de ello nos quedan las tortillas de a peso sin bolsa ni papel.
viernes, 23 de enero de 2009
Los delfines generan estos anillos bajo el agua, para divertirse. Al hacer un movimiento brusco con su cabeza hacen aparecer este anillo plateado ante su pico. Este anillo ¡no vuelve a subir a la superficie! Se queda en una posición vertical en el agua. El delfín puede crear un nuevo y más pequeño anillo a partir del grande.
Al morder al anillo lo desintegra en miles de pequeñas burbujas que vuelven a subir a la superficie. De hecho este anillo es un vórtice generado por la extremidad de la aleta dorsal y en la cual se sopla aire a través de la nariz que tiene encima de su cabeza.
La energía generada por el vórtice es suficiente para impedir a las burbujas vuelvan a subir a la superficie por un tiempo. El tiempo para que el delfín pueda divertirse con el anillo.
¿Les preocuparía a los delfines la explicación que la física haga de ellos? ¿Cuánta energía canalizada para su diversión? ¿Cuánta y qué tipo de energía crean los seres humanos? ¿Cuál es la percepción pero sobre todo utilidad que hacemos todos los días de la energía? Cuando los seres humanos se encuentran ante la necesidad de generar cambios, de transformar su entorno, de modificar su espacio también tendrán ante sí la oportunidad de generar energía, ¿estamos dispuestos a realizar esfuerzos que vayan más allá de nuestro espacio de confort? Cuando se trata de esfuerzo y de trabajo ¿cuántos de nosotros estamos dispuestos a desarrollar una poca, aunque sea una poca, de la energía que estos animales generan con el únuco propósito de diversión?
lunes, 19 de enero de 2009
Por supuesto la política económica dominante relega la planeación en culto a la avaricia neoliberal pues, en aras de conquistar el mayor mercado, se enfrascan en una feroz batalla para vencer al contrario a partir de especulación, presiones, fraudes, maquinaciones y estafas mil responsables de encubrir el camino seguido por un capitalismo salvaje constructor de un sistema ajeno a cualquier control que ha derivado en monopolios, cárteles, trust, oligopolios y otras poderosas uniones responsables de la ruina del planeta y de los millones de seres humanos que lo habitan donde, más allá de la recesión, inflación, desempleo o capitales evadidos; en nuestro país la crisis es resultado del endeudamiento realizado por parte del régimen.
De los sexenios conocidos se puede afirmar que hasta 1970, la deuda externa de México se mantuvo dentro de los límites soportables (7,246 millones de dólares) siendo a partir de aquel año, que dicho pasivo entró en una crecida hasta desbordar en un monto que mantiene a los mexicanos en una sangría financiera a causa de los intereses y pagos de la descomunal hipoteca.
Desde luego sería un disparate afirmar que la búsqueda y logro de créditos sean, en sí mismo, un absurdo por el riesgo que implica deberle a la banca interna o externa, pues ninguna economía doméstica subsiste sin mitigar sus proyectos de desarrollo vía préstamos y otros apoyos foráneos.
Sin embargo, en México hace más de cuarenta años se insiste en solicitar créditos pretextando invertir en programas cuyo propósito es solventar importantes necesidades agrícolas, industriales, educativas, de salud, de infraestructura, de comunicaciones y, en general, aquello relacionado con planes de desarrollo social.
No obstante los recursos obtenidos por endeudamiento este sigue aumentando cada vez más sin que dicha proporción repercuta en el mejoramiento básico de la población, o al menos solucione penurias que real o supuestamente se pretenden satisfacer.
De hecho no es ninguna novedad saber que la desviación de millones de dólares llegados al país jamás se invirtieron para lo que fue solicitado; todo lo contrario, denuncias y pruebas existen de que más del 50% de dicho suministro se canalizaron para capitalizar negocios particulares de empresarios y políticos.
En otras palabras, la corrupción pública como privada condujo al pueblo hasta el matadero porque, a parte de no invertir los recursos en beneficio social, a nombre del mismo pueblo se firmaron sendas letras de pago por medio de las cuales se mantiene a la presente y futuras generaciones hipotecadas cuando, en efecto, el dinero fuerte y bien cotizado se encuentra en manos de la iniciativa privada y sus cómplices políticos. Los pasivos (la deuda interna y externa) son propiedad y responsabilidad de los mexicanos.
Así, el compromiso financiero externo en México ascendía a 160 mil millones de dólares al inicio de la presente década, y si para ese mismo año, según cifras oficiales, éramos 97 millones 400 mil habitantes ¿Cuánto debe cada mexicano al tipo de cambio actual? ¿y mañana?
lunes, 12 de enero de 2009
Cuando se señala que la educación se desarrolla desde un enfoque basado en competencias, no se trata solamente de la modificación de la estructura de los programas, no se trata de una nueva articulación de los contenidos de las asignaturas que van de objetivos a competencias, no se trata del desarrollo de aptitudes o capacidades manuales u operativas en los estudiantes, no se trata siquiera de más tareas burocráticas en el quehacer docente. La educación basada en competencias no se trata tampoco, vamos, solamente de una propuesta ideológica o hegemónica.
miércoles, 7 de enero de 2009
Hace casi una década Víctor Ventosa comenzaba su trabajo sobre intervención socioeducativa señalando que “son múltiples los indicadores que nos manifiestan en los últimos años la implacable y acelerada transformación social a la que estamos asistiendo” (1999:9). Además de lo anterior durante muchos años los maestros adoptamos métodos de enseñanza que invitan a los estudiantes a reproducir los hábitos memorísticos, promoviendo así, consciente o inconscientemente, un aprendizaje no significativo que sirve para “pasar” los exámenes y olvidarse después. Las excepciones a este proceso no configuran una praxis dominante dentro de las tareas educativas en el aula. Sin embargo, las intenciones existen, empero no sobra ni falta quien se sienta ofendido por la invitación a la construcción sistémica y autónoma de saberes compartidos y cuestionados.
En las siguientes líneas recupero algunas reflexiones publicadas en algún olvidado espacio, con la intención de subrayar el valor del diagnóstico como un elemento sustantivo de la planeación docente que debe acompañar cualquier propuesta de intervención en las aulas.
Las prácticas didácticas, estrategias docentes, acciones de intervención socioeducativa y hasta las buenas intenciones no pueden ser fortuitas. Dejar las acciones profesionales al azar provocan una mayor incidencia del error. Es decir, las acciones de un profesional no pueden responder sólo a una actitud voluntarista y/o de mayor comodidad para el docente.
Las prácticas conductistas en la que la muchos docentes aún se ubican responden a un proceso histórico sustentado en concepciones valorativas e interpretativas de la realidad social, donde tiene predominancia el abordaje de los contenidos señalados en los programas asignados a su responsabilidad en detrimento de la calidad de la enseñanza-aprendizaje y por supuesto en la omisión absoluta de las características específicas del alumnado.
Los conocimientos científicos u otros no tan científicos y su aprendizaje (método) deben constituir una unidad dialéctica del proceso educativo donde lo segundo –el método de enseñanza-aprendizaje- sea el medio para lograr el dominio de los contenidos, siempre y cuando el método responda a las especificidades individuales y colectivas. Nada de ello puede alcanzarse si no partimos de una sistematización objetiva del fenómeno educativo en su complejidad. Es decir, del acercamiento sistemático al fenómeno educativo: diagnóstico, planeación, intervención, control, seguimiento y evaluación.
El "Modelo Gavilán" sugerido en esta semana remite en la simplicidad de cuatro pasos la complejidad del proceso de investigación que precede en muchas ocasiones a la intervención. La ventaja de estos cuatro pasos del modelo permiten a los estudiantes el desarrollo de propuestas de intervención sustentadas en la sistematización. El modelo se propone teniendo como fuente de información el Internet.
Desde la perspectiva de la intervención docente, cualquier propuesta para la transformación de la enseñanza debe considerar diversos aspectos curriculares, además de la selección de los contenidos, como la organización de las tareas académicas, el espacio y tiempo en el aula, estrategias de valoración -que es más que la evaluación por cuanto incide en las actitudes y valores del alumno-, los recursos motivacionales para la participación creativa de los educandos y, en síntesis la creación de un clima de relaciones sociales que fomente no sólo la competitividad sino también la solidaridad entre los sujetos de la educación en el aula y fuera de ella. (J. Gimeno y A.I.Pérez, 1992., p. 14.). En síntesis, la elaboración de acciones (planeación) derivadas de situaciones identificadas a través de estrategias sistemáticas de recuperación (diagnóstico). Pareciera sencillo en la letra, sin embargo estas acciones implican una modificación de ciertas prácticas tradicionales que no por viejas son deficientes sino por su inadecuación a las condiciones y particularidades del entorno y a las necesidades o habilidades personales de los alumnos y profesores.
Irónicamente la práctica educativa aunque se deduce directamente de conocimientos científicos en la cotidianeidad del quehacer docente tales conocimientos se descontextualizan de las acciones o de la vida concreta con la que se debiera vincular la escuela, es decir las relaciones económicas, productivas, sociales, culturales y políticas externas a las tareas internas de cada una de las aulas. La realidad en la que se desenvuelven los estudiantes queda ajena al cerrar la puerta donde se desarrollan las tareas que le dan forma a cada una de las asignaturas responsabilidad de cada docente. Pareciera en algunos casos que el compromiso signado en la vocación se reduce a la repetición de los contenidos de las asignatura y que son comprobados en un examen o en un conjunto de ellos; instrumentos que además de convertirse en instrumentos unitarios de evaluación del fenómeno educativo, se están mimetizando hacia contenidos homogéneos eludiendo la diversidad de estilos de aprendizajes y de las características contextuales internas y externas a los espacios educativos. Reduciendo la tarea docente a la de un transmisor y conductor de contenidos.
En este sentido “en la profesionalización del docente, antes que deducirse la ciencia, tiene que asentarse sobre un buen juicio, ilustrado por el saber y apoyarse en un sentido crítico y ético capaz de apreciar qué conviene hacer, qué es posible y cómo hacerlo dentro de unas determinadas circunstancias” (Ibidem.)
Lo anterior dio pauta a la crítica de la corriente estructural-funcionalista hacia la escuela como reproductora de las condiciones sociales funcionales al sistema económico y político dominante. Cabe preguntarnos ¿Qué estamos enseñando? ¿Cómo favorecemos los procesos de aprehensión de formas de conocimiento en nuestros alumnos? ¿Lo que enseñamos es un sinónimo de información o son estrategias que le permiten a los estudiantes comprender e influir en su territorio? [1] ¿Se concibe a la Escuela como una institución que se aboca a desarrollar el proceso de socialización de las nuevas generaciones?
La función de la escuela en el mejor de los casos pareciera ser más bien conservadora, en la medida que garantiza la reproducción social y cultural como requisito para la supervivencia de la sociedad y no necesariamente para su transformación. Reconocer todos estos elementos como factores de una intervención desde el aula pueden ser el principio de la consolidación de una esperanza en las tareas de la escuela. Esperanza que parece desgastada, no por nada Saramago señala “Estoy convencido de la escuela no está contribuyendo en nada” (2003).
El conocimiento construido, provocado, insinuado u omitido en las aulas del sistema educativo mexicano puede devenir así por una parte, y desde una perspectiva optimista, en una herramienta de “mediación crítica” entre la comunidad y el cambio social; o por otro lado, y desde la visión pesimista, en un ambiente ruidoso donde la abundante información y las ideologías provoquen una extraordinaria confusión, apatía y desinterés por las cuestiones públicas o comunitarias.
Para ello el deber ser de la capacitación, pero sobre todo la formación a los educandos y la profesionalización, y actualización de los educadores (si estos lo aceptan) deben ser congruentes con una sociedad de trabajo que demanda de los ciudadanos por un lado no sólo conocimientos inertes, sino sobre todo actitudes, intereses y pautas de comportamiento acordes a una realidad que se caracteriza por el imperio del mercado, el cual tiende a privilegiar al individuo- mercancía por encima del ser humano en sociedad. De manera alterna, o por el otro lado, la sociedad de trabajo requiere entonces de una educación basada en principios democráticos, que significa trabajar para desarrollar un pensamiento libre, que aunque inegablemente queda orientado por las necesidades de la economía moderna, esta orientación no debe ser asumida mediante una actitud sumisa. Así mismo esta reorientación propone una metodología para aprender a razonar, a pensar por cuenta propia y, en consecuencia, apuntalar la formación de una conciencia crítica capaz de apoyar los cambios que requiere una mayoría social en varias materias de su realidad.
Estas y otras de las líneas incluidas las recupero de un par de trabajos publicados hace algunos años: Mentes a la obra: Es la escuela una estrategia para la movilidad social o para la sobrevivencia? (Hernández, 2005); Práctica docente ¿pedagogía renovadora? (Soto Angli y Hernández, 2004).
[1] Entendemos al territorio no como un espacio administrativo y geográficamente delimitado, sino, como un espacio dinámico, donde confluyen intereses, preocupaciones y formas particulares de actuar y de pensar(se) de los sujetos y de los recursos tangibles (naturales, humanos, tecnología, maquinaria, etc.) e intangibles (conocimientos, formas de organización, costumbres, creencias, innovación, etc.) entre ellos existen conexiones de interesante complejidad. Creemos que cuando estos se clarifican y fortalecen podemos plantear hipotéticamente que el territorio que reconoce, diagnostica y potencializa los recursos tangibles e intangibles endógenos y exógenos construye un mayor número y mejores alternativas de desarrollo local.