miércoles, 10 de diciembre de 2008

Postigo y yo (octubre)

Telerisa.
A dos meses de concluir el 2008, las condiciones económicas en México atraviesan una etapa de incertidumbre que lleva a niveles de preocupación en todos los ordenes de la cotidianeidad, no así en la esfera pública (Gobiernos Federal, estatales y municipales), o en medios de comunicación donde la campaña mediática iniciada hace algunos días invita a que se utilice la “fuerza del corazón y del coraje que nos ha caracterizado como nación para salir de situaciones más difíciles que ésta”. Los argumentos son tan vacíos como el cerebro de los monigotes que repiten (actúan) parlamentos memorizados. En síntesis la recuperación de eventos o momentos históricos terribles en esta caricaturesca campaña recupera etapas de la historia nacional donde los saqueos (crisis económicas, devaluaciones, fuga de capitales…) y las tragedias (inundaciones, epidemias, terremoto del 85…) resultan por todos lados una ofensa a la inteligencia y la memoria nacional.

Las condiciones económicas que se esperan en el corto y mediano plazo no son halagüeñas ni desde la perspectiva internacional y nacional, ni tampoco y sobre todo desde el nivel de todos los días, del bolsillo del empleado, del obrero, de la ama de casa, es decir, desde la administración de los recursos en el nivel doméstico.

La cotidianeidad de la economía (microeconomía) es evidente que poco interesa a la propuesta económica nacional de la suntuaria administración calderonista, que se ha caracterizado por darle continuidad al dispendio de los gobiernos que le precedieron, de lado y sólo en la demagogia se encuentra el interés por la generación de opciones de empleo y el fomento de las condiciones para el crecimiento del ingreso y las condiciones de vida de las familias. Es evidente que en el centro de la propuesta económica se encuentran los intereses empresariales que apoyaron descaradamente la campaña de Fecal, de esta manera los amarres y compromisos “signados” entre ellos ahora cobran su factura.

Así, hoy y ayer saltan las evidencias grotescas del pago de favores. No fue suficiente en los concluidos Foros de la Reforma Energética la discusión y demostración de que la propuesta no significaba otra cosa que la transferencia de la industria petrolera a manos privadas, para que se vuelva a la idea inicial de que en México no se tiene capacidad tecnológica ni humana para ir por el “tesoro escondido en aguas profundas”. En el mismo sentido, la tardía respuesta del gobierno federal –debiera decir las mentiras- que se plantearon, ante la crisis financiera internacional evidencia la falta de sensibilidad de los protagonistas por los intereses y necesidades reales de la población, de los de a pie.

En contra sentido los grandes grupos empresariales (promotores de la campaña de terror contra AMLO) han recibido de manera subrepticia millones y millones de dólares por las “subastas” que ha realizado el Banco de México desde el mes de octubre. No hay que olvidar tampoco el “recate o subsidio” que ha otorgado el gobierno federal a través de Nacional Financiera a grandes consorcios empresariales (Comercial Mexicana: tres mil millones de pesos) aunque la lista de rescatados o subsidiados vía el programa de Garantías aun continua es para Copel, Cemex Soriana: amigos de Calderón.

No importa que expertos del Consejo Nacional de Evaluación recién concluyan que la pobreza alcanza a 78 millones de mexicanos.
(Publicado en el diario Frontera.info, Tijuana, B.C., Mex. )