sábado, 18 de abril de 2009

Postigo y yo

Glocalización.

La semana pasada inició con la declaratoria de Obama respecto a la deriva en la cual se encuentran las intentonas calderonistas por “atacar” al crimen organizado: Narcotraficantes “independientes”, Sicarios de a 500 dólares, Cárteles en Forbes, Secuestradores express, Policías corruptos, Funcionarios públicos coludidos, Narco juniors de las Lomas de Chapultepec a Playas de Tijuana, traficantes menudistas, “Pobresores” de contagiados… no faltaron mojigatos que reclamaron la “injererencia” extranjera en asuntos internos. ¿De cuándo acá? ¿Por qué no levantaron su voz cuando el TLC, privatización de la banca, Plan Mérida, desaparición de la industria y del campo nacionales, la explotación de migrantes conacionales, cuando el abuso de la IP, ofrecimiento de la industria petrolera nacional a la IP…?

Sin embargo, la cantaleta difundida finge olvidar que la situación esbozada por Obama incluye dimensiones supraterritoriales además de concurrencia de extensiones más especificas que deben ser atendidas empezando por limpiar la casa. Un fenómeno global que se entierra en el espacio local: Glocalización.

En nuestro caso los chóferes de la economía mexicana continuaron aferrándose al decálogo del modelo neoliberal mediante la llamada línea de crédito flexible vendido por los agiotistas del FMI y el BM sin que los Chicago boys repatriados reparen en que a estos lo menos que les importa es el destino de las economías emergentes o ¿acaso han olvidado que en la trastada financiera existe la regla de la suma cero o que los mismos usureros han provocado las catástrofes económicas, sociales y políticas en las economías dependientes? ¿Perdieron la cuenta donde constata que dichos prestamistas se han encargado de imponer opciones que apaciguan momentáneamente los perversos resultados de políticas económicas desarticuladas con las realidades locales a más de no prever la crisis financiera internacional de la época global?

En el anterior estado de cosas en Londres el grupo de los 20 y después de casi tres décadas de ver, vivir y sentir la puesta en práctica de políticas sustentadas del llamado Consenso de Washington (consistente en ciclos donde se devora todo indicio de crecimiento) salta la pregunta ¿Carstens y su jefe sabrán de la necesidad de respetar las capacidades locales sin afán de explotación sino de conservación y apoyo?

La otra decisión recién tomada de canalizar una voluminosa cantidad de dólares para la reactivación de la economía mundial, en particular de las naciones más lastimadas que por si lastimados, son sólo una parte de las decisiones que apuntan hacia un rumbo económico determinante, aunque se venia acusando desde hace muchos años a partir de la crisis actual, prioritaria y contundente se impondrán sobre las naciones dependientes y endeudadas hasta los entresijos (México) una cabal distribución y administración del ingreso y la riqueza a buen tono con la inyección de capital; lo cual conducirá –salvo imprevistos- hasta un punto donde se le ponga un hasta aquí a los paraísos fiscales, al secreto bancario, los altos salarios a ejecutivos y banqueros responsables, de acuerdo al discurso de las más ricos de todos los desmanes financieros habidos y por haber. El reconocimiento de las fallas de la imposición global, en particular de las políticas neoliberales, puede ser el primer paso a la rectificación del rumbo seguido.

Obviamente está por verse si parte de la sensibilización mostrada en la cumbre realizada en Londres, consistente en abogar por la construcción de alternativas de atención a los problemas internacionales hace volver los ojos de los gobiernos locales serviles al dólar (caso México) a las necesidades específicas de los territorios; ya que todo los que estos incluyen debieran ser insumos para la decisión antes que la “ventaja” del intercambio comercial internacional.
Publicado en el Frontera 7 del abril del 2009