Escudriñar entre las sobras y la porquería de la basura sólo demuestra lo que encierra el alma de las manos que revuelven. Buscar y escudriñar basura sólo es un acto de maldad. Caer en el infierno de las paranoias debe ser como pasear en los desechos del alma en las manos de la miseria...
En realidades incomprensibles, y con pretensiones incompletas, encontrar las palabras que clarifiquen las sombras del hartazgo compartido, me obligan a aceptar nuevamente que, como muchas veces antes, tal pretensión no resultó convincente. La retórica sólo representó esfuerzos desarticulados e insatisfactorios.
Sin comprensión absoluta ni intersticios de fuga, el olvido permanentemente aun no llega a través de las palabras. Irónicamente, todas ellas se perpetúan junto con la inquietud y la desesperanza con la que me intento acomodar en la almohada que se niega a recibirme. Se fortalece así el desinterés compartido por reposar juntos: el silencio del sentido común y la carencia del antídoto para suspender o aminorar la búsqueda paranoica por encontrar evidencias del engaño ajeno.
Al reiterar la lectura y en una frenética corrección permanente, la cotidianidad abre así las puertas de par en par a la "semana santa". Con las puertas a modo entran las vacaciones, pero también damos la bienvenida "aguevo" a la porquería desparramada por las manos insatisfechas, embarradas y salpicadas por lo no encontrado. Se escurren entre los dedos líquidos inmundos con sabor a locura e insatisfacción... el sueño (se detiene) le vence y las palabras se detienen (se vencen).
¡Feliz periodo vacacional!